La segunda jornada de Wimbledon ofreció una mezcla explosiva de sorpresas, despedidas emotivas y actuaciones revitalizantes. Mientras varios cabezas de serie se despidieron prematuramente, una excampeona colgó la raqueta en su lugar favorito, y una jugadora relegada al cuadro principal como “lucky loser” aprovechó su segunda oportunidad con fuerza renovada.
El pasto no perdona: las semillas caen una tras otra
Hace cinco años, con apenas 15 años, Coco Gauff irrumpía en la escena mundial al vencer a Venus Williams en la Catedral del tenis. Desde entonces, muchos imaginaron que Wimbledon se convertiría en su santuario. Sin embargo, el césped londinense ha resultado ser su superficie más traicionera. Este martes, la estadounidense, segunda cabeza de serie, cayó en primera ronda por segunda vez en los últimos tres años. Esta vez, fue Dayana Yastremska, una rival siempre peligrosa, quien expuso las fisuras del juego de Gauff sobre césped. La ucraniana aceleró el ritmo, incomodó con devoluciones profundas y aprovechó cada oportunidad con agresividad.
Tras la derrota, Gauff reconoció que necesitaba más rodaje sobre esta superficie. “Me tocó una rival muy dura de entrada y no logré adaptarme a tiempo”, explicó con honestidad.
Gauff no fue la única en irse temprano. La primera ronda fue un cementerio de cabezas de serie: 13 en el cuadro masculino y 10 en el femenino ya hicieron las valijas. En el caso de los hombres, es una cifra que iguala el récord histórico de un Grand Slam, empatando con el Abierto de Australia 2004. En el cuadro femenino, además de la No. 2 (Gauff), también cayó la No. 3, Jessica Pegula, superada con claridad por la italiana Elisabetta Cocciaretto, actual 116 del ranking, en sets corridos.
También hubo otras eliminaciones resonantes. La campeona olímpica y quinta sembrada, Zheng Qinwen, perdió en primera ronda por segundo año consecutivo, esta vez ante Kateřina Siniaková. Y en el cuadro masculino, la baja más sonora fue la del alemán Alexander Zverev, tercer preclasificado, derrotado en cinco sets por el francés Arthur Rinderknech.
Y la lista de sorpresas no termina ahí:
• El italiano Lorenzo Musetti, séptimo sembrado, no logró recuperarse de una lesión sufrida en Roland Garros y perdió ante el georgiano Nikoloz Basilashvili, proveniente de la qualy.
• Alexander Bublik, 28° cabeza de serie y reciente campeón en césped, llegó a sacar para partido contra el español Jaume Munar, pero terminó cayendo.
• El francés Ugo Humbert, preclasificado 18°, fue superado en cinco sets por su compatriota Gaël Monfils, quien, a sus 38 años, sigue sorprendiendo con su energía y talento.
Una campeona se despide entre aplausos
El martes también marcó un momento emotivo: la despedida de Petra Kvitová de Wimbledon. La checa de 35 años, campeona en 2011 y 2014, cayó ante la estadounidense Emma Navarro (N°10 del ranking), en sets corridos. Fue su última presentación en el torneo que la vio brillar como pocas.
Kvitová alcanzó el número 2 del mundo y disputó la final del Abierto de Australia en 2019, donde estuvo a un paso del número 1. Pero su carrera fue tan brillante como impredecible: en sus propias palabras, sus altibajos formaron parte de su identidad como tenista.
Más allá de los trofeos, Petra conquistó el corazón de los fanáticos por su humildad, generosidad y fuerza interior. En 2016, fue atacada por un intruso en su casa, quien la apuñaló en su mano izquierda, la de juego. Contra todos los pronósticos, regresó a las canchas apenas cinco meses después. Wimbledon fue, sin duda, el escenario que marcó su vida: allí ganó, sufrió, y hasta se comprometió. Luego de su último partido en la cancha 1, dijo con emoción:
“Voy a extrañar Wimbledon, voy a extrañar el tenis, y voy a extrañarlos a ustedes, los fans. Pero estoy lista para el próximo capítulo de mi vida”.
La maldición de los torneos previos
En esta edición del torneo, varios campeones recientes sobre césped se despidieron antes de tiempo. Pegula, ganadora en Bad Homburg, perdió en su debut. Lo mismo ocurrió con McCartney Kessler (Nottingham), Maya Joint (Eastbourne), Tatjana Maria (HSBC Championships) y el propio Alexander Bublik, reciente campeón en Halle. Ni siquiera Carlos Alcaraz, campeón defensor y vencedor en Queen’s, estuvo a salvo: necesitó cinco sets para sobrevivir a Fabio Fognini en su debut del lunes.
Consultada sobre su preparación, Pegula bromeó: “Tal vez lo ideal sería no jugar ningún torneo antes de Wimbledon y así llegar con mejores resultados”. En tono más serio, admitió que el césped es difícil de descifrar. “Querés acumular partidos en esta superficie, pero es tan impredecible…”, explicó. “La semana pasada tuve muy buenas victorias. Sentí que si hoy el nivel de mi rival bajaba un poco, quizás lograba remontar. Tal vez eso me hubiese llevado lejos. Pero no pasó”.
Y un jugador encuentra la fórmula inversa
Por su parte, el estadounidense Ben Shelton, quien avanzó tras vencer a Alex Bolt, lanzó una frase irónica pero reveladora: “Jugué horrible en los torneos previos. Quizás ese sea el secreto para no irse temprano”.
En Wimbledon, al parecer, nada garantiza el éxito… excepto, tal vez, llegar sin expectativas.