Carlos Alcaraz volvió a demostrar por qué es el hombre del momento en el circuito. El español dio un paso más en su temporada estelar y se metió en una nueva final, la séptima consecutiva a nivel ATP, tras imponerse este sábado a un Alexander Zverev condicionado físicamente en las semifinales del Western & Southern Open de Cincinnati. El marcador, 6-4 y 6-3, refleja la autoridad con la que resolvió el duelo, que le abre las puertas a un choque de máxima rivalidad frente a Jannik Sinner, con quien ya se midió este año en las finales de Roma, Roland Garros y Wimbledon.
El arranque del partido mostró un nivel muy alto de tenis: intercambio de golpes pesados, variedad táctica y una intensidad propia de semifinales de Masters 1000. Sin embargo, cuando el primer set se acercaba a su definición, Alcaraz encontró inspiración en los momentos clave y cerró la manga con brillantez. En el segundo parcial, la historia cambió: Zverev comenzó a evidenciar molestias físicas que arrastraba desde su triunfo en cuartos ante Ben Shelton. Incluso necesitó asistencia médica con 2-1, pero desde entonces su movilidad se vio claramente reducida.
“Contento por la final, pero me siento mal por Sascha”, escribió Alcaraz en la cámara al final del partido, en un gesto de empatía con su rival. El resultado equilibró además el historial entre ambos en 6-6 dentro del Lexus ATP Head2Head.
El plan de ataque de Alcaraz fue claro desde el inicio: castigar la derecha de Zverev con tiros cruzados altos y profundos, obligando al alemán a defenderse en esa esquina. Zverev intentó contrarrestar con derechas paralelas para salir de la trampa, pero el dominio del español terminó imponiéndose. Aunque cedió su servicio con tres dobles faltas seguidas en el segundo set, la falta de respuestas físicas del alemán impidió que hubiera una remontada.
Con este triunfo, Alcaraz alcanza su novena final de Masters 1000 (balance 7-1) y la primera sobre cemento desde Indian Wells 2023. El murciano encadena ahora 16 victorias consecutivas en torneos de esta categoría, con títulos recientes en Montecarlo y Roma. Según el Infosys ATP Win/Loss Index, su registro desde abril es de 38 triunfos y apenas 2 derrotas, una estadística que refleja el dominio absoluto del español en los últimos meses. Con apenas 22 años y tres meses, ya es el tercer jugador más joven en alcanzar nueve finales de Masters 1000, solo detrás de Rafael Nadal y Novak Djokovic.
En la otra semifinal, el italiano Jannik Sinner celebró su 24º cumpleaños con un sólido triunfo ante el francés Terence Atmane, quien venía sorprendiendo a propios y extraños con una racha inolvidable. El número uno del mundo se impuso por 7-6(4) y 6-2 en 86 minutos, en un duelo donde el galo mostró resistencia en el primer set, pero no pudo mantener el pulso ante la consistencia del campeón vigente del US Open, el Abierto de Australia y Wimbledon.
La primera manga fue un duelo de servicios impecables: ni un solo break point concedido por ninguno. Sinner apenas perdió tres puntos con su saque y terminó inclinando la balanza en el tie-break, aprovechando un doble falta de Atmane para tomar ventaja. En el segundo parcial, el italiano arrancó con un game de nueve minutos que marcó territorio, rompió en el cuarto juego y, a partir de allí, dominó con autoridad hasta sellar la victoria en su tercer match point.
Atmane, que en su camino había derrotado a top-10 como Taylor Fritz y Holger Rune para alcanzar sus primeras semifinales de Masters 1000, cerró así una semana mágica. Sinner, en cambio, confirmó su jerarquía y avanzó a su cuarta final del año contra Alcaraz, una rivalidad que ya empieza a perfilarse como la gran saga de la nueva generación.
El domingo en Cincinnati, con el título en juego, se enfrentarán nuevamente Alcaraz y Sinner. Dos jóvenes ya campeones de Grand Slam, dos estilos contrastantes y una rivalidad que se expande torneo tras torneo. El duelo promete ser otra pieza central en la construcción del nuevo capítulo del tenis mundial.