El US Open 2025 vivió una jornada histórica en la Arthur Ashe Stadium. En un escenario colmado y con la energía característica de Flushing Meadows, Aryna Sabalenka revalidó su supremacía en el circuito femenino al vencer a Amanda Anisimova por 6-3 y 7-6(3).
La número uno del mundo no solo consiguió retener el título en Nueva York, sino que además se convirtió en la primera jugadora desde Serena Williams en 2014 en encadenar dos consagraciones consecutivas en el último Grand Slam del año.
Primer set: Sabalenka impone condiciones
El arranque del encuentro dejó en claro que Sabalenka estaba lista para asumir el papel de campeona defensora. Con un tenis sólido y agresivo, tomó rápidamente el control de los intercambios, utilizando su servicio como punto de partida para dominar. Su 65% de primeros saques le permitió imponer potencia y variar direcciones, complicando la devolución de Anisimova.
La estadounidense, alentada con fervor por el público, intentó responder con tiros profundos y buscando winners desde ambos lados, pero los nervios de disputar su primera final de Grand Slam se hicieron notar. Cometió demasiados errores no forzados en momentos de presión y cedió dos veces su servicio. Sabalenka, firme y precisa, cerró el parcial por 6-3, transmitiendo la sensación de tener la situación bajo control.
Segundo set: la reacción de Anisimova y un público encendido
El desarrollo del segundo parcial fue completamente distinto. Anisimova, más asentada y decidida a cambiar el rumbo, se apoyó en su derecha plana y en su capacidad para tomar la iniciativa desde la devolución. El público neoyorquino, sediento de ver una remontada local, la acompañó con cánticos y gritos de aliento que la empujaron a arriesgar más.
La estadounidense logró quebrar en dos ocasiones, mostrando un nivel mucho más competitivo. Llegó a colocarse al frente y por momentos pareció capaz de extender la definición a un tercer set. Sin embargo, en esos instantes decisivos emergió la experiencia de Sabalenka. Con calma, recuperó los quiebres y volvió a nivelar el marcador.
El set desembocó en un tie-break cargado de tensión, donde la bielorrusa sacó a relucir su jerarquía. Con golpes profundos y un lenguaje corporal de seguridad absoluta, tomó rápidamente ventaja y cerró el desempate por 7-3, desatando un festejo contenido pero poderoso.
Estadísticas que marcan la diferencia
Los números del partido respaldan la superioridad de Sabalenka:
• Saques: ganó el 60,9% de los puntos jugados con su servicio, contra el 48,5% de Anisimova.
• Winners y errores: Sabalenka finalizó con 13 tiros ganadores y 15 errores no forzados, mientras que Anisimova firmó 22 winners pero también 29 errores, una relación que le costó caro.
• Break points: Sabalenka fue letal, convirtiendo 5 de 6 (83%), en tanto que Anisimova aprovechó 4 de 7 (57%).
• Tiempo total: el duelo duró una hora y 48 minutos, intenso y con pasajes de gran calidad.
Un premio a la consistencia de toda la temporada
Para Sabalenka, este triunfo representa mucho más que otro trofeo. En 2025 ya había sido finalista en el Abierto de Australia y en Roland Garros, mostrando regularidad en las grandes citas. En Wimbledon cayó en semifinales, pero siempre estuvo en las instancias decisivas. La conquista en Nueva York, además de los 5 millones de dólares en premios, ratifica su dominio en el circuito y consolida su estatus como referente del tenis femenino en la actualidad.
El renacer de Anisimova
Pese a la derrota, la estadounidense de 24 años se despide de Nueva York con la frente en alto. Su recorrido hasta la final fue una demostración de carácter, dejando en el camino a rivales de peso y confirmando que puede competir de igual a igual con la élite. Tras años de altibajos y dificultades fuera de la cancha, su regreso a las grandes instancias es una señal alentadora de que puede ser protagonista en los próximos torneos. El aliento de los aficionados estadounidenses fue una muestra del cariño y las expectativas que genera.
Impacto histórico
La defensa del título coloca a Sabalenka en una lista selecta. Desde Serena Williams en 2012, 2013 y 2014 ninguna jugadora había repetido en el US Open. Ahora, la bielorrusa graba su nombre junto a leyendas y confirma que atraviesa su mejor etapa profesional. Con cuatro títulos de Grand Slam, se afianza en un lugar de privilegio, y la pregunta comienza a girar en torno a cuántos más puede sumar en los próximos años.