La historia del dobles masculino en el US Open 2025 quedó marcada por una actuación inolvidable de Horacio Zeballos y Marcel Granollers.
El argentino y el español, que han construido una sociedad sólida a lo largo de los últimos años, se consagraron campeones en Nueva York luego de derrotar a los británicos Joe Salisbury y Neal Skupski en una final vibrante que se resolvió con un marcador de 3-6, 7-6 (7-4), 7-5.

Más allá del resultado, lo que hizo épico este triunfo fue la capacidad de la pareja hispano-argentina de resistir en los momentos más críticos, salvar tres puntos de campeonato en el set decisivo y transformarlos en energía positiva para dar vuelta una historia que parecía escaparse de sus manos.
Un comienzo cuesta arriba
El partido arrancó con dominio de la dupla británica. Salisbury y Skupski, que llegaban a la final con un andar muy firme en el torneo, impusieron su servicio y su agresividad desde la red.

En pocos minutos, el 6-3 inicial dejó a Granollers y Zeballos en la obligación de reaccionar. El Arthur Ashe Stadium, con su techo cerrado por la amenaza de lluvia, parecía inclinarse del lado británico.
El renacer en el segundo set
La segunda manga fue un reflejo de lo que caracteriza a Granollers y Zeballos: paciencia, temple y la búsqueda constante de la oportunidad para dar el zarpazo. A pesar de estar al borde de la eliminación en varios juegos, lograron sostener el saque y estirar la definición hasta el tie-break. Allí, mostraron personalidad y precisión. Granollers apareció con reflejos felinos en la red, Zeballos respondió con devoluciones profundas y la pareja cerró el desempate 7-4 para igualar el partido.

Ese set fue un punto de inflexión: no solo les permitió seguir en carrera, sino que les dio la convicción de que podían soportar la presión y revertir la tendencia.
La tensión del desenlace
El tercer set quedará grabado como una muestra suprema de carácter. Salisbury y Skupski llegaron a tener tres puntos de campeonato. El partido estuvo literalmente a un golpe de escapárseles a Granollers y Zeballos. Pero la experiencia y la calma fueron claves: defendieron con coraje, eligieron bien las jugadas y lograron sostener el servicio en el momento más delicado.
El quiebre llegó en el instante preciso. Con el marcador 5-5, un passing de Granollers, a pura intuición, abrió la grieta. Zeballos, con su toque zurdo habitual, consolidó la ruptura y dejaron a los británicos sin margen de error. El 7-5 final, sellado con autoridad en el juego siguiente, desató el festejo de ambos en el centro de la pista más grande del tenis.
Un título que vale por dos
Este triunfo en Nueva York es mucho más que un trofeo. Representa el segundo título de Grand Slam en la temporada 2025 para la dupla, ya que meses atrás habían conquistado Roland Garros frente a los mismos rivales. El doblete confirma que hoy son una de las parejas más consistentes y dominantes del circuito.

El recorrido no fue fácil. Antes habían sufrido derrotas dolorosas en finales de Grand Slam (US Open 2019, Wimbledon 2021 y 2023). Aquellas frustraciones parecen haber sido el combustible perfecto para transformar la madurez y la unión en logros concretos.
El impacto en el circuito
Con esta conquista, Granollers y Zeballos se aseguran su presencia en las Nitto ATP Finals de Turín, el torneo que reúne a las mejores parejas del año. Además, la manera en la que cerraron la temporada de majors los coloca como serios candidatos a terminar 2025 como la dupla número uno del mundo.
El respeto de sus colegas quedó reflejado en los propios Salisbury y Skupski, quienes reconocieron el temple de los campeones. “Jugaron los puntos importantes mejor que nosotros”, declaró Salisbury al finalizar, subrayando el detalle que marca la diferencia en una final de este calibre.
Un hito personal y colectivo
Para Horacio Zeballos, este título es histórico: se convierte en el primer argentino en conquistar el US Open en dobles masculinos. Para Marcel Granollers, supone la consolidación de una carrera extensa en la que logró reinventarse en el circuito de dobles hasta llegar a la cima.
Ambos jugadores, que ya superan la barrera de los 35 años, demuestran que la combinación de experiencia, inteligencia táctica y química en pareja puede imponerse incluso en un circuito repleto de talento joven.
Lo que ocurrió en el US Open 2025 va más allá de un título. Fue una demostración de carácter, resistencia y confianza mutua. Granollers y Zeballos se levantaron de la lona, resistieron en el límite y celebraron como campeones en la ciudad que nunca duerme. Nueva York los vio sufrir, renacer y triunfar, y su gesta quedará como una de las finales de dobles más emocionantes de los últimos tiempos.