Francisco Cerúndolo protagonizó un estreno arrollador en el Masters 1000 de Roma y dejó en claro que atraviesa uno de los mejores momentos de su temporada. El tenista argentino derrotó con absoluta autoridad al chileno Alejandro Tabilo por 6-0 y 6-2, en apenas una hora y nueve minutos de juego, para avanzar con firmeza a la tercera ronda del certamen italiano. En contraste, la jornada dejó una noticia negativa para el tenis argentino: Sebastián Báez cayó sin atenuantes frente al kazajo Alexander Bublik por 6-1 y 6-2 y se despidió rápidamente del torneo.
Para Cerúndolo, el triunfo tuvo un valor especial. El porteño llegaba a Roma luego de perder siete posiciones en el ranking ATP y de dejar atrás, después de un año y cuatro meses, el lugar de privilegio como el argentino mejor ubicado en la clasificación mundial de singles. Sin embargo, lejos de verse afectado por ese contexto, el actual número 27 del ranking mostró una versión sólida, agresiva y muy confiada frente a un rival que, en la previa, aparecía como una amenaza considerable por su presente reciente.
El encuentro prometía ser uno de los cruces más parejos de la jornada. Tabilo venía de atravesar una semana muy positiva: había debutado en Roma con una convincente victoria sobre el español Pablo Carreño Busta y llegaba además con el impulso de haber conquistado el Challenger 175 de Aix en Provence, en Francia, uno de los torneos más importantes de esa categoría. Todo indicaba que el chileno podía representar un desafío complejo sobre polvo de ladrillo.
Sin embargo, Cerúndolo transformó las expectativas en una auténtica exhibición de tenis en el mítico estadio Pietrangeli, dentro del tradicional Foro Itálico. Desde el inicio impuso condiciones con un juego agresivo y preciso, dominando los intercambios desde el fondo de la cancha y castigando constantemente con la potencia de su derecha. Tabilo nunca logró acomodarse al ritmo del partido ni encontrar respuestas frente a la intensidad del argentino, que manejó cada tramo del encuentro con enorme autoridad.
El primer set fue prácticamente perfecto para Cerúndolo. No concedió ni un solo game y cerró el parcial por 6-0 con una combinación de consistencia, profundidad y precisión en las devoluciones. Además de aprovechar los errores de su rival, mostró una gran solidez mental para sostener la concentración de principio a fin. Lejos de bajar la intensidad en el segundo parcial, el argentino volvió a quebrar rápidamente el servicio de Tabilo y administró la ventaja con absoluta tranquilidad hasta sellar el definitivo 6-2, en una de sus actuaciones más contundentes de la temporada.
Gracias a esta victoria, Cerúndolo se instaló en la tercera ronda de uno de los torneos más importantes de la gira europea sobre arcilla, una etapa clave de preparación de cara a Roland Garros, el segundo Grand Slam del calendario. El año pasado, el argentino alcanzó los octavos de final en Roma, instancia en la que quedó eliminado frente al italiano Jannik Sinner, actual referente del circuito masculino.
En busca de un lugar en los octavos de final, Cerúndolo deberá enfrentar ahora al ganador del duelo entre el italiano Lorenzo Musetti, actual número 10 del ranking ATP, y el francés Giovanni Mpetshi Perricard.
Por otro lado, la jornada fue mucho menos favorable para Sebastián Báez. El bonaerense continúa atravesando una temporada irregular y volvió a evidenciar dificultades para recuperar el nivel que supo mostrar sobre polvo de ladrillo, superficie en la que conquistó cinco de sus seis títulos ATP. Frente a Bublik, nunca logró asentarse en el partido y fue claramente superado desde el inicio.
El kazajo dominó el encuentro disputado en la SuperTennis Arena con un tenis agresivo y muy efectivo, especialmente desde el saque. Báez sufrió constantemente con la potencia y la variedad de golpes de su rival, que tomó el control desde los primeros games y no le dio oportunidades de reacción. En apenas 59 minutos de juego, Bublik cerró el triunfo con contundencia y dejó sin respuestas al argentino.
La derrota profundiza el momento irregular de Báez, que había comenzado el año con señales positivas tras conseguir importantes victorias frente a los estadounidenses Ben Shelton y Taylor Fritz durante la gira de Oceanía, disputada sobre canchas rápidas. Sin embargo, desde entonces no logró sostener la regularidad, acumuló resultados discretos y sufrió una caída en el ranking ATP de la que todavía intenta recuperarse.