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US Open 2026: Media Day, el análisis del cuadro y los grandes candidatos.

Hombres

El cuadro masculino del US Open 2026 quedó profundamente condicionado por la ausencia de Jannik Sinner y por el regreso de Carlos Alcaraz después de una pausa de aproximadamente cinco meses por una lesión en la muñeca.

Fuente: @NicoCarri / Tenis.com.Ar

Esa combinación modifica completamente la lectura del torneo. Alexander Zverev aparece como primer cabeza de serie y, desde el punto de vista del sorteo, es uno de los grandes beneficiados, porque quedó en la parte superior y evita a Alcaraz y Novak Djokovic hasta una hipotética final. El alemán debuta ante Lorenzo Sonego, un rival que puede exigirlo desde el primer golpe por su capacidad para acelerar con la derecha y jugar agresivo, pero Zverev tiene herramientas muy específicas para controlar este tipo de partidos: un servicio que le proporciona muchos puntos gratis, una devolución profunda y, sobre todo, un revés capaz de mantener una presión constante desde el fondo. Si consigue jugar con un porcentaje alto de primeros servicios y dominar con el primer golpe después del saque, puede atravesar las primeras rondas sin un desgaste excesivo. Su sector, de todas maneras, tiene jugadores capaces de cambiar el guion, especialmente Lorenzo Musetti y Alex de Miñaur, dos perfiles completamente diferentes. Musetti puede obligarlo a jugar con variaciones, alturas y cambios de ritmo, mientras que De Miñaur puede convertir el partido en una batalla física, alargando los rallies y obligándolo a ganar varias veces el mismo punto. Aun así, el recorrido de Zverev hacia una hipotética semifinal parece, por estructura, más favorable que el de cualquiera de los principales candidatos de la parte baja. Además, el alemán llega con una base competitiva extraordinaria: campeón de Roland Garros y finalista de Wimbledon, dos resultados que demuestran que está sosteniendo un nivel de Grand Slam durante toda la temporada.

En ese mismo sector aparece Félix Auger-Aliassime, semifinalista del US Open 2025, junto con Flavio Cobolli, Jakub Mensik, Arthur Fils y Stefanos Tsitsipas. Es una zona con muchísimo potencial para producir una sorpresa. Fils, especialmente, merece atención porque su tenis se adapta muy bien a las condiciones de Nueva York: potencia desde la línea de fondo, una derecha capaz de abrir la cancha y capacidad para tomar la pelota temprano. El francés viene, además, de alcanzar la final de Cincinnati, después de eliminar a Cobolli, y llega con una dinámica competitiva que lo convierte en un jugador muy peligroso para las rondas intermedias.

En la parte inferior del cuadro aparece el gran interrogante del torneo: Carlos Alcaraz. El español, campeón defensor, vuelve a disputar el cuadro individual después de cinco meses sin competir por su lesión en la muñeca y su primer rival será Roman Safiullin. El problema no es solamente el debut, sino la necesidad de recuperar inmediatamente el timing, la distancia respecto de la línea de fondo, la velocidad de desplazamiento y la capacidad para sostener intercambios de alta intensidad durante un partido de cinco sets. Alcaraz tiene probablemente el techo tenístico más alto del torneo, pero una cosa es su nivel potencial y otra su estado competitivo actual. El propio sorteo tampoco le concede demasiado margen: en su recorrido aparecen jugadores capaces de elevar mucho la exigencia, entre ellos Ben Shelton, que aparece como posible rival de cuartos. Shelton llega con una enorme confianza después de conquistar el Canadian Open y tiene un patrón de juego particularmente peligroso para Alcaraz en una pista rápida: servicio zurdo, saque abierto desde el lado de ventaja, primera derecha muy pesada y capacidad para cerrar los puntos con pocos golpes.

Si Alcaraz consigue recuperar rápidamente su explosividad, su capacidad para defender en carrera y, sobre todo, esa característica transición de defensa a ataque que lo distingue, puede volver a convertirse en el jugador a batir. Su gran virtud sigue siendo la capacidad para modificar la geometría del punto: puede jugar pesado y profundo, cambiar direcciones, utilizar el drop shot para sacar al rival de la línea de fondo y después volver a atacar con la derecha. Pero en este US Open tendrá que demostrarlo partido a partido. Cinco meses sin singles en un Grand Slam son una circunstancia que no se puede ignorar.

Y entonces aparece Novak Djokovic, que llega a Nueva York con un objetivo histórico: conseguir el Grand Slam número 25. El serbio debuta contra Mariano Navone y puede tener en segunda ronda un cruce muy interesante frente al ganador de Stan Wawrinka y Matteo Berrettini. El cuadro de Djokovic también es exigente porque comparte sector con Daniil Medvedev, Taylor Fritz, Andrey Rublev, Marin Cilic y otros jugadores con capacidad para jugar partidos de máxima intensidad.

El hipotético Djokovic-Medvedev en cuartos sería uno de los enfrentamientos tácticamente más interesantes del torneo. Medvedev es capaz de llevar el partido a una dinámica de desgaste desde una posición muy retrasada, devolviendo profundo y absorbiendo potencia, mientras que Djokovic buscaría romper ese patrón con cambios de dirección, devolución agresiva y variaciones sobre el revés. La clave estaría en quién consigue imponer la primera iniciativa después del saque. Si Medvedev logra instalarse en rallies largos, puede convertir el partido en una prueba física y mental; si Djokovic consigue tomar la pelota temprano y moverlo lateralmente, puede evitar que el ruso controle el ritmo.

También hay que prestar atención a los estadounidenses. Ben Shelton llega con el título de Canadá, Frances Tiafoe viene de alcanzar la final de Cincinnati y Taylor Fritz sigue siendo uno de los jugadores con mayor capacidad para producir un tenis de alto porcentaje en pista dura. El público de Nueva York puede convertirse en un factor adicional durante la segunda semana, especialmente si alguno de ellos consigue avanzar hasta los cuartos.

Mi lectura del cuadro masculino es que Zverev tiene el recorrido estructuralmente más favorable, mientras que la mitad de Alcaraz y Djokovic concentra una cantidad mucho mayor de obstáculos. Si los favoritos mantienen su posición, la semifinal más atractiva sería Alcaraz contra Djokovic, mientras que Zverev tendría que superar un sector con De Miñaur, Auger-Aliassime, Cobolli y otros jugadores peligrosos. Si tengo que elegir hoy un campeón, me inclino ligeramente por Zverev, fundamentalmente por la combinación entre su estado competitivo, su experiencia reciente en rondas finales de Grand Slam y, sobre todo, el camino que le dejó el sorteo. Djokovic sería mi segunda opción, Alcaraz la tercera por la incertidumbre que genera su regreso, y detrás colocaría a Shelton, Medvedev, Fils y Auger-Aliassime. Pero si Alcaraz recupera rápidamente su ritmo competitivo, el pronóstico puede cambiar completamente. El cuadro está abierto y la ausencia de Sinner eliminó al jugador que, por ranking y rendimiento, habría obligado a todos los demás a atravesar un camino todavía más complicado.

Mujeres

El cuadro femenino presenta todavía más incertidumbre. Aryna Sabalenka parte como número uno del mundo y campeona defensora, y tiene la posibilidad de conquistar su tercer US Open consecutivo, pero llega a Nueva York con un nivel de forma que genera interrogantes. La bielorrusa tuvo un comienzo de temporada extraordinario en pista dura, con títulos en Brisbane, Indian Wells y Miami, pero desde abril su registro es de 17 victorias y 7 derrotas, una caída de rendimiento considerable respecto del nivel que mostró durante sus mejores períodos. Su eliminación temprana en Cincinnati también aumentó las dudas sobre su capacidad para llegar a Nueva York en el punto máximo de forma.

Fuente: @NicoCarri / Tenis.com.Ar

Sabalenka debuta ante Camila Osorio y su recorrido incluye posibles enfrentamientos con jugadoras como Barbora Krejcikova, Diana Shnaider y Linda Noskova. Precisamente Noskova es uno de los nombres que más me interesan en ese sector, porque llega como campeona de Wimbledon y puede plantear un partido incómodo desde la devolución y el contraataque. Para vencer a Sabalenka hay que evitar quedar atrapada en su patrón ideal, que es saque, primera derecha y aceleración inmediata. La estrategia pasa por neutralizar el primer golpe, atacar su segundo servicio y obligarla a construir más de tres o cuatro golpes. Cuando Sabalenka tiene que defender y pegar una bola adicional, su porcentaje de error aumenta. Si consigue jugar siempre desde posiciones ofensivas, en cambio, es extremadamente difícil de contener.

Jessica Pegula aparece como otra de las grandes protagonistas de la mitad superior. La estadounidense tiene un juego muy basado en la regularidad, la profundidad y la capacidad para mantener un nivel bajo de errores no forzados, pero su verdadero desafío en las rondas decisivas será transformar esa consistencia en producción ofensiva. Karolina Muchova, por su parte, puede ser una de las grandes amenazas de este sector. Su repertorio es mucho más amplio que el de la mayoría de sus rivales: puede utilizar slice, cambios de altura, drop shots, subidas a la red y variaciones de ritmo para romper la cadencia de las grandes pegadoras. Si está físicamente bien, es una jugadora que puede eliminar a cualquier cabeza de serie.

La parte inferior del cuadro, sin embargo, es donde está la verdadera concentración de talento. Allí aparecen Coco Gauff, Iga Swiatek, Mirra Andreeva y Elena Rybakina, además de Naomi Osaka, Madison Keys, Belinda Bencic, Jasmine Paolini y Amanda Anisimova. Por eso considero que esta mitad tiene una densidad competitiva superior. Gauff llega, además, con una dinámica particularmente positiva después de ganar Cincinnati y demostrar nuevamente que su tenis de pista dura está encontrando una estructura muy sólida.

La principal virtud de Gauff en este tipo de partidos es su devolución. Cuando consigue meter profundidad sobre el segundo saque y recuperar la posición dentro de la pista, puede empezar los rallies con ventaja. A partir de ahí, su velocidad de piernas le permite defender una primera aceleración y convertir el punto en una batalla física. El siguiente paso para ella es mantener un buen porcentaje de primeros servicios y reducir las fases de irregularidad con la derecha, porque frente a las grandes pegadoras no puede regalar demasiados puntos cortos.

Mirra Andreeva es otro de los nombres que más me llaman la atención. La rusa ya demostró en 2026 que puede ganar un Grand Slam, y su evolución táctica es evidente. Está jugando con mayor profundidad, toma la pelota cada vez más temprano y está seleccionando mejor cuándo defender y cuándo asumir la iniciativa. Su posible enfrentamiento con Gauff sería uno de los partidos más interesantes del torneo porque enfrentaríamos la velocidad de piernas y la capacidad defensiva de Gauff contra una jugadora que cada vez tiene mayor capacidad para controlar los intercambios desde la línea de fondo.

El otro gran foco está en el sector de Iga Swiatek y Elena Rybakina. Si el cuadro se desarrolla de acuerdo con las cabezas de serie, ese sector puede producir uno de los cuartos de final más importantes del torneo. Rybakina tiene un patrón de juego muy definido: servicio de altísimo nivel, pelota plana y profunda, toma temprana y búsqueda constante del golpe ganador en los primeros compases del punto. En una pista rápida, ese tenis puede ser devastador. Su objetivo es reducir el número de intercambios y mantener a la rival constantemente bajo presión con el primer golpe después del saque. Swiatek, en cambio, intentará llevar el partido hacia un escenario completamente diferente: devolución profunda, intensidad desde el fondo, mucho topspin con la derecha y desplazamientos laterales para impedir que Rybakina pueda pegar cómoda.

Swiatek llega, además, con una señal muy positiva después de conquistar Toronto, su primer título de la temporada, y posteriormente alcanzar las semifinales de Cincinnati. Es una evolución importante porque su rendimiento sobre pista dura había generado dudas durante buena parte de la temporada, pero en las últimas semanas volvió a encontrar profundidad, intensidad y mejores patrones de devolución. Rybakina, por el contrario, tiene todas las armas para ganar el torneo, pero existe una incertidumbre física después de sus recientes problemas en la pierna. Esa variable puede ser determinante en un Grand Slam, porque su juego depende mucho de la capacidad para generar potencia desde la base y sostener una gran velocidad de desplazamiento durante dos semanas.

Naomi Osaka también merece especial atención. Es dos veces campeona del US Open y su tenis se adapta perfectamente a las condiciones de Flushing Meadows cuando está encontrando el primer servicio. Su capacidad para tomar la pelota temprano y golpear plano puede quitarle tiempo a prácticamente cualquier rival. El problema es que su recorrido está cargado de posibles rivales de enorme jerarquía, por lo que necesitará alcanzar su mejor versión desde las primeras rondas.

En definitiva, considero que el cuadro femenino es todavía más abierto que el masculino. Sabalenka tiene el ranking y los dos últimos títulos, pero no llega con la misma consistencia; Rybakina tiene posiblemente uno de los servicios más difíciles de neutralizar del circuito, pero su estado físico genera dudas; Swiatek está recuperando su mejor versión; Gauff llega con el impulso de Cincinnati y con la ventaja emocional de jugar en casa; Andreeva ya sabe lo que significa ganar un Grand Slam y jugadoras como Muchova, Pegula, Osaka, Keys, Paolini y Anisimova tienen suficiente nivel para eliminar a cualquiera en un partido de tres sets. Mi proyección actual coloca a Gauff y Swiatek como las dos jugadoras con mejores posibilidades de llegar a la final, con Sabalenka, Rybakina y Andreeva inmediatamente detrás. Si tengo que elegir una campeona hoy, me quedo con Coco Gauff, principalmente por su momento sobre pista dura, su capacidad de devolución, su velocidad para defender y contraatacar y el factor Arthur Ashe. Pero es un pronóstico con un margen de confianza mucho menor que el masculino. En este cuadro, una mala jornada con el saque, una baja eficacia en los puntos de break o un partido donde una de las grandes pegadoras encuentre rápidamente el timing puede cambiar completamente el torneo. Y justamente ahí está el atractivo del US Open femenino 2026: hay varias jugadoras con argumentos reales para levantar el trofeo, y no sería extraño que el campeonato termine dependiendo de quién consiga jugar mejor los puntos importantes cuando llegue la segunda semana.

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