Federer derrota a Wawrinka

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Updated: November 16, 2014
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Roger Federer resucitó una vez más en medio del vendaval. El número dos mundial salvó lo imposible ante su compatriota ‘Stan’ Wawrinka, que contó con tres bolas de partido y se dejó traicionar por sus ganas de rematar en la red su faena histórica. Aferrado al timón, el suizo mayor logró capear la tormenta y arrojar al final por la borda a su corajudo compatriota en tres sets disputados a vida o muerte (4-6, 7-5, 7-6 (8-6).

Federer disputará la finalísima en Londres frente a Novak Djokovic, con el reto de adjudicarse su séptima Copa de Maestros y con ventaja por la mínima en el parcial (19-17), aunque el tremendo desgaste de su peleadísima victoria ante su compatriota se hará seguramente notar.

Venía el campeonísimo de fulminar a Andy Murray y arrancaba con un historial de 13-2 frente a Stanislas. Pero lo cierto es que sucumbió de entrada ante su paisano, y no supo o no pudo encontrar de entrada su lugar en la pista, desplazado por los mazazos de Wawrinka, que fulminó con sus saques la barrera de los 210 kilómetros por hora y frustró sistemáticamente las subidas del número dos mundial con una exhibición de bolas cruzadas.

La única esperanza para Federer era que tarde o temprano amainara el temporal desencadenado sobre la pista del O2 por su compañero de equipo en la próxima final de la Copa Davis. Pero Wawrinka no le dio tregua a su paisano de rojo, desbordado por completo en el primer set, resignado a esperar durante casi una hora hasta tener la primera oportunidad real para darle la vuelta al partido, con el marcador 3-2 a su favor y dos bolas de ‘break’ que no supo aprovechar.

Fueron momentos de tenso forcejeo. Federer sudaba para remontar y estrellaba ocasionalmente su frustración contra la red. Wawrinka no daba su muñeca a torcer y mantenía una intensidad propia de una finalísima. Con 4-4 en la recta final de la segunda manga, Roger decidió arriesgar al máximo al servicio. Intentó Wrawinka devolverle la partida con una trepidante serie de subidas al saque que sirvió para aumentar más la extraordinaria presión a la que sometió a su rival durante toda la contienda.

Daba la impresión de que Federer estaba quemando sus últimos cartuchos, pero resistió tenazmente hasta que con 5-4 a su favor, Wawrinka dio los primeros signos de debilidad con una doble falta y un par de errores no forzados en el juego que pudo haber sido decisivo.

Superado el susto, Federer salió tal vez excesivamente relajado en el tercer set y dejó escapar inocentemente el primer juego por una bola de Wawrinka que fue fuera y que el juez de pista dio por buena. Creyendo que la habían cantado ‘out’, Federer siguió como si tal cosa y no se dio cuenta del error hasta que el marcador se le puso 0-40 en contra.

Su enfado público y notorio con el juez no hizo más que empeorar las cosas. Desde ese momento, Roger estuvo peleado consigo mismo y dio cada vez más señales de frustración, intercaladas con resoplidos de alivio.Wawrinka se puso 4-2, aunque Federer logró remontar una vez más y dispuso incluso de dos bolas de ‘break’ para haberse puesto 4-4.

Al final llegó el 5-4 a favor de Wawrinka, que aguantó agresivo al resto y acumuló fuerzas para su última y decisiva sesión de reveses cruzados y subidas a la red. Salvó Federer lo imposible: tres bolas de partido con todo el viento en contra, aunque con las gradas del O2 barriendo a su favor, y eso contó. Las gradas del coliseo londinense estallaron en honor al viejo ídolo cuando logró imponerse en la muerte súbita con una última subida a la red.

A Wawrinka, que se marchó llorando de la pista, le traicionaron tal vez su ganas de triunfar en un partido que tuvo dominado casi hasta el final. “Me siento muy afortunado”, concedió un Federer exhausto ya al final. “Ha golpeado increíble en la red y al fondo de la pista, y me ha costado mucho contrarrestar su juego”.

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