Murray vs. Djokovic, la final

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Updated: November 20, 2016
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En su recién estrenada vocación de superviviente, bajo el peso de la etiqueta que inauguró precisamente en Londres, ante los suyos, Andy Murray resistió otro nuevo envite contra su rango de número uno y se clasificó para su primera final de la Copa Masters. Si el miércoles, en la fase de grupos, en un duelo de menor trascendencia, neutralizó la oposición de Kei Nishikori, ayer, esta vez ya en el alambre, se sacó de encima a Milos Raonic después de tres horas y 38 minutos por 5-7, 7-6 (5) y 7-6 (9). Fue el partido más largo al mejor de tres sets de la historia del torneo. Una nueva demostración de entereza del escocés, que salvó un match point al servicio, con 8-9 abajo en el último desempate, y concretó la victoria al transformar la cuarta de sus opciones.
Hoy (19.00 h., Movistar Plus) disputará su decimotercera final de la temporada, en busca del que sería su noveno título. Le espera Novak Djokovic, dispuesto a ganar su sexto torneo de maestros (quinto consecutivo) y a rescatar, de paso, el número uno cedido hace dos semanas en París-Bercy. Será la primera vez en la historia en que esto sucede. El serbio venció con suma facilidad a Kei Nishikori en la otra semifinal: 6-1 y 6-1. La capital británica disfrutará así de la mejor final posible, del colofón soñado a la temporada.

En su segunda participación en el torneo, Raonic, eliminado en la fase de grupos hace dos años, constató la manifiesta progresión de esta temporada, en la que ha sido campeón en Brisbane y finalista en Wimbledon, Indian Wells y Queens. Lejos de deponer las armas después de perder el primer parcial, el canadiense, próximo a cumplir 26 años, mantuvo toda su pujanza, que le alcanzó para sobreponerse a sendas roturas en sus dos últimos turnos de servicio y para escapar de las tres primeras pelotas de partido. Murray hubo de bregar hasta la extenuación. La felicidad lógica por el triunfo seguramente no puede esconder motivos para la preocupación. Se presenta en el partido definitivo con nueve horas y 41 minutos sobre la cancha.

Muy distinto es el caso de Djokovic, recuperado del errático caminar de los últimos meses. Nole ganó en una hora y seis minutos y suma sólo seis horas y 31 minutos en el global. Vuelve a volar como en él era acostumbrado. Además del confort con el que irrumpe en la final, el de Belgrado tiene un balance muy favorable de su lado. Se ha impueso en 24 de los 34 cruces entre ambos y atesora 13 victorias en los 15 últimos.

La inercia imponente de Murray, que ha ganado este año su segundo Wimbledon además de revalidar el oro olímpico, queda atenuada por lo sucedido en el torneo. Djokovic llega con mejor cara a la final, dispuesto a convertir la pérdida del mejor dorsal en un mero paréntesis, a refrendar su condición de maestro y concluir por quinta vez en seis años en lo más alto.

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