El US Open entró definitivamente en su fase decisiva con una jornada de cuartos de final marcada por la resistencia física, los cambios de dinámica y varios partidos definidos en situaciones límite.
En el cuadro masculino, Karen Khachanov avanzó a semifinales después del retiro de Alexander Blockx cuando el marcador estaba 6-2, 7-5 y 3-2 para el ruso. Khachanov había impuesto desde el comienzo una presión constante con la derecha, particularmente sobre el segundo saque del belga, y consiguió dos quiebres en el primer parcial para establecer rápidamente una ventaja que ya no perdería. Blockx, una de las grandes revelaciones del torneo después de haber eliminado a Francisco Cerúndolo, comenzó a mostrar problemas físicos a medida que avanzaba el encuentro: ya había terminado su partido anterior con molestias en la zona costal y llevaba vendado el muslo derecho. Después del primer set solicitó atención médica por problemas en el pie derecho y durante el segundo parcial volvió a mostrar dificultades para desplazarse, especialmente en los cambios de dirección. Khachanov aprovechó esa situación sin abandonar su patrón táctico, jugando profundo, buscando el revés y abriendo la cancha con la derecha. Cuando el belga decidió retirarse, el ruso ya tenía prácticamente controlado el partido. Para Khachanov significa regresar a las semifinales del US Open, instancia que ya había alcanzado en 2022, y disputar su tercera semifinal de Grand Slam.
Poco después, Alexander Zverev completó una actuación mucho más contundente de lo que podía sugerir su comienzo de torneo y derrotó a Botic van de Zandschulp por 6-2, 7-5 y 6-1. El alemán volvió a apoyarse en uno de los elementos centrales de su tenis: una combinación de servicio pesado, profundidad desde el fondo y capacidad para dominar los intercambios con el revés paralelo. Después de los problemas que había tenido en las primeras rondas, incluidos dos partidos de cinco sets, Zverev encontró ante el neerlandés una versión mucho más estable y agresiva. El segundo set fue el único momento de verdadera resistencia de Van de Zandschulp, que consiguió mantenerse cerca en el marcador y llegó a amenazar con llevar el parcial a una situación de mayor presión, pero Zverev sostuvo sus turnos de servicio y aceleró en los puntos importantes. Una vez obtenido el segundo parcial, el partido se inclinó definitivamente hacia el alemán, que quebró repetidamente el ritmo del neerlandés y cerró el encuentro con un contundente 6-1. Zverev alcanzó así su tercera semifinal del US Open y, además, estableció un nuevo récord alemán de 23 victorias en partidos de Grand Slam durante una misma temporada, superando las 22 que Boris Becker había conseguido en 1989. Su semifinal contra Khachanov tendrá además un antecedente olímpico particularmente significativo, porque Zverev derrotó al ruso en la final de Tokio 2020.
En el cuadro femenino, la jornada tuvo como gran protagonista a Elena Rybakina, que derrotó a Qinwen Zheng por 3-6, 6-1 y 6-4 y consiguió, como consecuencia directa de su clasificación, asegurarse el número uno del ranking mundial. Zheng comenzó mucho mejor, utilizando su potencia de derecha y su primer saque para impedir que Rybakina tomara la iniciativa. La kazaja, sin embargo, fue modificando progresivamente la geometría del partido, comenzó a restar con mayor profundidad y encontró una enorme ventaja en los intercambios sobre el segundo servicio de la china. El segundo set fue prácticamente un monólogo de Rybakina, que elevó la velocidad de su pelota y consiguió romper el ritmo de Zheng. En el tercero, la kazaja sostuvo la presión pese a que Zheng volvió a encontrar profundidad desde el fondo y terminó imponiéndose después de 2 horas y 14 minutos. El dato estadístico más significativo estuvo en el segundo saque: Rybakina ganó el 75% de los puntos jugados con su segundo servicio, frente al 51% de Zheng, una diferencia enorme en un partido de esta exigencia. Con la victoria, Rybakina desplazará a Aryna Sabalenka del primer puesto mundial y disputará las semifinales frente a Coco Gauff.
El otro gran partido femenino fue el que protagonizaron Coco Gauff y Mirra Andreeva, resuelto a favor de la estadounidense por 2-6, 7-6(7) y 6-2. Andreeva tuvo durante buena parte del primer set el control táctico, atacando temprano, quitándole tiempo a Gauff y obligándola a jugar en posiciones incómodas. La estadounidense tuvo enormes dificultades con su primer golpe después del saque y quedó expuesta a la devolución agresiva de la rusa. El punto de inflexión apareció en el segundo set, cuando Gauff logró estabilizar el intercambio desde el fondo y llevó el parcial a un tiebreak dramático en el que salvó dos puntos de partido antes de imponerse 9-7. A partir de allí cambió completamente el partido. Gauff empezó a jugar con mayor margen sobre la red, utilizó mejor la altura y profundidad de su derecha y consiguió desplazar a Andreeva hasta posiciones defensivas. El tercer set fue controlado por la estadounidense, que terminó imponiéndose 6-2 después de una remontada que tuvo un enorme componente psicológico. Las estadísticas reflejan lo cerrado del encuentro: Gauff ganó apenas el 50,3% de los puntos totales, pero consiguió llevarse los momentos decisivos, especialmente después de haber sobrevivido al tiebreak del segundo parcial.
Con estos resultados quedaron definidos los últimos cruces de semifinales: en hombres, Alexander Zverev contra Karen Khachanov, y en mujeres, Elena Rybakina contra Coco Gauff. En el otro sector femenino ya estaban clasificadas Aryna Sabalenka y Jessica Pegula, lo que produjo un hecho especialmente significativo: las cuatro primeras preclasificadas del torneo, Sabalenka, Rybakina, Pegula y Gauff, alcanzaron las semifinales, algo que no ocurría en un Grand Slam femenino desde Wimbledon 2009. En Nueva York, por lo tanto, la definición femenina quedó completamente concentrada en las cuatro primeras cabezas de serie, mientras que el cuadro masculino llegó a las semifinales con un escenario mucho más abierto y con Zverev, Khachanov, Tiafoe y Shelton disputándose un título que ya no tiene al campeón defensor Carlos Alcaraz.